20 Feb
20Feb

Una de las mejores cosas que tiene estar atento a lo que a uno le sucede - y al eco que ello tiene en su interior - es que se ahorra la mar de tiempo a la sombra. Sí, eso, en las cárceles que cada cual alberga por dentro. Y cuanto más en ello se está, más rápidamente se puede distinguir dónde residía esta vez el fallo.

Reducir tanto el terreno de investigación que uno se pueda concentrar, casi por completo, en su propia observación y tratar lo que hacen, dicen, proponen, insisten otros como parte del escenario "del crimen", al menos a mí, me supone una gran ventaja.

Una vez explorado bien el propio campo de experimentación y comentado la jugada con un buen amigo imparcial suele ser muchísimo más fácil encontrar la manera de volver a poner las cosas en su lugar. Y si para ello hay que excusarse con alguien o restituir el posible daño causado, se hace lo antes posible y así podrá seguir uno por su camino contento, ligera la mochila ...


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